Ésta es la historia del nacimiento de una nueva máquina recreativa -mi propia recreativa-, pero también es la historia de un sueño hecho realidad después de muchos años de pasión por los videojuegos.
Probablemente el primer videojuego que vi en mi vida fue el Space Invaders, allá por el año 79 (tenía yo 8 años). Antes de eso estaban los pinballs (otro de mis sueños sin cumplir... aunque todo llegará...), y quizá hubiera visto algún que otro Pong (aunque no lo recuerdo con claridad), pero lo que es indudable es que Space Invaders marcó para mí el inicio de una nueva era: la del entretenimiento electrónico.
Después llegaron Moon Cresta, Galaxian, Galaga, Donkey Kong y muchos otros juegos que cimentaron mi nueva pasión, culminada cinco años después con la compra de un ZX Spectrum de 48 KB. Después vinieron el Amiga 500, un 486, varios Pentium, una Dreamcast, una Xbox y, ahora, una 360. Incluso he hecho de mi afición parte de mi oficio como periodista, colaborando con mis análisis de videojuegos para la difunta Revista Oficial de Xbox y PC Juegos & Jugadores. Sin embargo, no ha sido hasta este mismo año que he podido realizar uno de mis sueños: tener mi propia recreativa.
Hay tres cosas que separan a cualquier amante de los videojuegos clásicos de tener su propia recreativa: el dinero, el espacio disponible en casa, y la pareja/novia/esposa. En mi caso tenía que lograr optimizar la recreativa para adecuarla a mi presupuesto y a mis circunstancias. En este sentido, una máquina recreativa convencional (el típico mueble vertical) no me acababa de convencer. Sin duda era la opción más sencilla, ya que los muebles son fáciles de localizar y no salen excesivamente caros (otra cosa es el posterior proceso de restauración y personalización), pero por un lado no disponía de ninguna pared libre para colocarla, y por otro hubiera desentonado con el resto de la decoración de mi casa.
Pero buscando alternativas por Internet descubrí otro tipo de recreativa que no sólo convencería mucho más fácilmente a mi mujer, sino que me ofrecía indudables ventajas: las máquinas tipo cocktail. Y el proyecto empezó a tomar forma en mi mente.
Este tipo de máquinas son muy raras de ver, y por eso para mí son las más originales; además, por lo general conservan un regustillo más retro, lo que supone un aliciente añadido. La principal diferencia de estas máquinas con respecto a las recreativas convencionales es que el monitor se monta completamente en horizontal, es decir, con la pantalla orientada hacia el techo. Esto debe ser así porque la máquina también desempeña el papel de mesa donde, en efecto, poder tomarse un cocktail en compañía de los amigos. Es decir, la idea es construirse una mesa que, además, sea una máquina recreativa.
Este diseño ofrece tres ventajas principales: primero, al ser una mesa puede colocarse en medio de la habitación como lo haríamos con una mesa convencional, por lo que no es necesario liberar paredes (el único inconveniente es el cable de alimentación, aunque puede ocultarse bajo una alfombra o similar); segundo, permite colocar hasta tres paneles de control; y tercero, permite jugar juegos verticales y horizontales con la perspectiva correcta y sin rotar el monitor físicamente, simplemente cambiando de panel de control.
Así pues, la decisión estaba tomada: sería una recreativa tipo cocktail.
El principal problema de las máquinas tipo cocktail es que en España es casi imposible encontrarlas. Tras una investigación inicial, y ante la imposibilidad de hacerme con un mueble original, llegué a la conclusión de que no habría más remedio que comprar un mueble nuevo en Estados Unidos (para los muy expertos en carpintería, existen unos planos para construirse una máquina cocktail de Pacman según el diseño original, pero eso está fuera de mis limitadísimas habilidades “bricolajeras”).
Hay empresas que venden muebles nuevos para recreativa en forma de kit, pero ninguno de los que he visto ha conseguido convencerme: son muebles muy falsos y de apariencia bastante endeble, muy alejados de lo que es una auténtica máquina recreativa de los 80. Por fortuna, también existe ArcadeDepot (www.arcadedepot.com).
A estas alturas estaba claro que el presupuesto iba a dispararse, pero no tanto como ir a un taller de carpintería e intentar que me construyeran algo parecido a lo que tenía en mente. La gente de ArcadeDepot está especializada en hacer kits de recreativa tipo cocktail, y lo mejor es que proporcionan calidad y flexibilidad en el diseño a un precio relativamente asequible. Además, debo decir que su departamento comercial es sobresaliente, y que supieron resolverme todas mis dudas y pequeños problemas que surgieron a lo largo del proceso de diseño con rapidez y eficacia. Al final he acabado muy, muy contento con el resultado, y gran parte del éxito les pertenece a ellos.
Tras escoger el tipo de madera y el acabado que se desea (yo prefería que tintaran, barnizaran y cantearan ellos mismos las maderas), hay que realizar dos decisiones de diseño críticas: si quieres puerta para monedas (y qué medidas tendrá), y cuántos paneles de control habrá (y su configuración de palancas y botones).
Tras mirar lo que podía comprar por aquí, me decante por una puerta para monedas de Cynitres (www.cinytres.es), en concreto el modelo A85-4711 (puerta mediana mixta), enviando las medidas del hueco necesario a ArcadeDepot. Además, aproveché para pedir el correspondiente frontal y monedero para piezas de 50 céntimos.

En cuanto a los paneles de control, el diseño habitual de una máquina tipo cocktail es con dos paneles opuestos colocados en los lados cortos del mueble. De esta forma los jugadores se sientan el uno frente al otro, y la imagen cambia de orientación cada vez que un jugador pierde una vida. Los problemas de este diseño son varios. Por un lado está pensado para juegos con un panel de control simple, máximo de dos botones, ya que el espacio es limitado. Por el otro, no vale para juegos en los que los dos jugadores pueden participar simultáneamente. Por eso, y para poder jugar también a juegos horizontales y de dos jugadores simultáneos, decidí encargar un tercer panel de control para montarlo sobre la puerta de las monedas: ideal para acomodar dos palancas y dos grupos de hasta 6 botones, más los botones de uno o dos jugadores.
Estos son los diseños de los diferentes paneles que envié a ArcadeDepot para que los fabricasen:



Como veis, el panel de control pequeño para el jugador uno lleva dos pequeños botones de más, que sirven para iniciar la partida de uno o de dos jugadores. El panel grande lleva 5 botones por jugador, más los dos botones centrales de inicio de partida. El número de botones es algo personal... a mí me gusta la distribución de los botones en triángulo, y metiendo 6 botones se me descompensaba un poco el diseño, me quedaba demasiado apretado... así que como de todas formas no me gustan los juegos de lucha tipo Street Fighter, decidí limitar los botones a 5. Además, siempre estoy a tiempo de añadir un sexto botón en un futuro si me es realmente necesario.
Paralelamente, elaboré un diseño gráfico para cada uno de los paneles, aunque al final cambié los colores y no utilicé el del panel de control largo, ya que recargaba excesivamente la estética de la máquina:


Una vez conseguido el mueble (al menos su estructura básica), tocaba pensar en una de las partes más importantes de la “recre”: el monitor.
Tenía claro lo que no quería: ni una TV normal y corriente, ni un monitor de PC. Debido al tamaño del mueble, el monitor debía ser de 19 pulgadas, así que me centré en la oferta disponible en dicho formato. Pronto me di cuenta de que lo mejor sería optar por el U3100 del Wells Gardner (otro pedido a los USA, qué le vamos a hacer), ya que se trata de un monitor híbrido capaz de conectarse directamente a la tarjeta gráfica de un PC pero con las prestaciones visuales de un monitor de recreativa clásico (en pocas palabras y simplificando mucho, es un monitor de PC con “scanlines” por hardware). Puedo garantizaros que los resultados son casi perfectos. El inconveniente es que es un monitor caro, y que el hecho de tener que importarlo de Estados Unidos encarece y complica mucho más el tema. Cualquiera que haya tenido que ir a rescatar algo a las aduanas del aeropuerto sabrá de lo que estoy hablando.
Paralelamente encargué el imprescindible I-PAC a Ultimarc, junto con las palancas, micro-interruptores, botones y cables que iba a necesitar. El tema de las palancas es bastante personal. Yo me decidí por el modelo anterior equivalente al Mag-Stick, que puede cambiarse de 8 a 4 direcciones (y viceversa) sin abrir el panel pero que se centra mecánicamente, no magnéticamente como es el caso del modelo actual. Como palanca de 8 direcciones va perfecta, pero el tacto del modo 4 direcciones no me acaba de convencer. Yo lo veo como una palanca de 8 direcciones que, además, te ofrece la posibilidad de mejorar el control en los juegos de 4 (tipo Pacman, para entendernos), aunque no sea lo mismo que jugar con una palanca de 4 direcciones “real”.
Como altavoces decidí que lo más sencillo sería desmontar unos de PC que tenía guardados y llenos de polvo. En cuanto a la placa base, resulta que en ese momento tenía disponible una ASUS para Pentium 4 con procesador a 2 GHz, 1 GB de RAM y Wi-Fi integrado, además de una tarjeta gráfica ATI 9200 PCI con 128 MB de memoria. Más que suficiente para mover MAME con soltura.
Sólo me faltaban la fuente de alimentación y algunos componentes eléctricos más: un par de ventiladores para meter y sacar aire, y unos LED para iluminar la carátula de la ranura para monedas. Los LED en configuración de clúster (es decir, una agrupación de 4 ó 6 LED en la misma bayoneta) dan una luz muy brillante, y pueden alimentarse directamente con una línea 12 voltios de la fuente de alimentación. Si el plástico de la carátula es rojo, lo mejor es escoger una fuente de luz también roja: de esa forma se verá vivo y luminoso. Yo compré los míos en www.superbrightleds.com, aunque me parece que los míos ya los han descatalogado y substituido por otros modelos.
El proyecto había empezado a medidos de enero de 2005, y a principios de marzo ya habían llegado las partes más importantes de la máquina, incluyendo las maderas del mueble y el monitor. Ya podía empezar a construirla.
Debo deciros que esta fase se demoró por espacio de varios meses, a medida que las piezas iban encajando y yo resolvía por el camino todos los pequeños problemas logísticos con los que me iba encontrando. Se puede decir que mi recreativa tuvo el mismo tiempo de gestación que un parto, naciendo a los 9 meses de haberse concebido, hacia septiembre de 2005.
Agradecer en este punto la inestimable ayuda de mi cuñado José Antonio y de mi amigo Agustín, ya que sin su amabilidad, pericia y paciencia conmigo, esta recreativa quizá nunca hubiera llegado a existir (no al menos tal y como yo la había imaginado).
Lo primero fue montar el panel frontal, que es donde van los controles para dos jugadores y la puerta para monedas.
Como ya os he comentado, las maderas venían ya barnizadas y canteadas, cortadas a medida y con los agujeros para encajar las diferentes piezas ya hechos o marcados. ArcadeDepot proporciona un manual de instrucciones de ensamblaje bastante claro, así como todas las piezas necesarias para completar el montaje, incluyendo tornillos, bisagras, e incluso un bote de cola de carpintero. Se trataba de ir encajando y encolando/atornillando las piezas según lo especificado en las instrucciones.
En las siguientes fotos veis el panel frontal ya montado, con una distribución de botones provisional y la puerta abajo (ahí todavía estaba suelta, pero la puse para ver qué efecto producía). Fijaos en cómo el panel de control va montado con una bisagra para que pueda abrirse fácilmente, de manera que podamos acceder a todo el cableado y acomodar los mandos y botones sin problemas.
Un añadido personal al diseño son esos tacos metálicos que se ven en el borde, que sirven para atornillar y destornillar el panel sin erosionar la madera. De esta forma el panel queda absolutamente sujeto, pero puede abrirse y cerrarse tantas veces como se quiera. Poner los tacos fue muy delicado, ya que existía un serio peligro de que se me abriese la madera, y no podía hacer un orificio guía muy ancho para que el taco, al atornillarlo, agarrase bien. De hecho, si os fijáis en el extremo izquierdo veréis como la madera se ha abierto y he tenido que fijarla con un par de tornillos. Esto ocurrió porque la disposición de los agujeros para los botones me obligó a desplazar el taco demasiado hacia el borde exterior.

Bien, ahora tocaba montar la base junto con los 3 laterales restantes. Pero antes, había que perforar. Necesitaba colocar un enchufe con interruptor para la toma de corriente, que decidí colocar en la esquina inferior derecha de la parte trasera. Aquí veis a mi cuñado trabajando el agujero con su Dremel:

También tuvimos que hacer agujeros en la base para ocultar los botones de encendido y reset y para meter las patas de soporte, y dos grandes agujeros circulares en los laterales para colocar los altavoces y ventiladores. Esto último fue complicado no únicamente porque tuvimos que hacerlos a base de ir taladrando un círculo con una broca pequeña y luego pulirlos con la Dremel, sino también por la medida y ubicación. Teníamos que calcular muy bien la colocación de estos agujeros para que luego no nos estorbaran los ventiladores y altavoces para acomodar el monitor (ya veréis a lo que me refiero más adelante).
Finalmente, monté las maderas y atornillé todas las partes en sus respectivos orificios. El resultado final fue más que satisfactorio:

Como ya os había adelantado, tuve que desmontar unos altavoces de PC y atornillar la circuitería del amplificador en un lugar conveniente en uno de los laterales del mueble, tal y como se ve en este detalle:

La parte trasera de la máquina se divide en dos partes: un panel pequeño abajo, y uno más grande encima, unidos con una bisagra. En la parte grande es donde va colocada la parte superior del mueble, y también donde atornillaríamos más adelante el monitor. Por lo pronto, había que centrar bien la parte superior para que encajase con el resto de las piezas ya montadas de la máquina:

Los paneles de control laterales supusieron otro reto importante, ya que hay que conseguir sujetar muchas piezas pequeñas y de difícil encaje para que no se muevan mientras se seca la cola. Además, había que atornillar la cubierta metálica del panel de forma que quede con la inclinación adecuada (estos paneles no tienen bisagra, se accede directamente metiendo la mano desde detrás). Las imágenes de este panel ya montado no hacen justicia a lo complicado que fue conseguirlo:

Y por fin, tocaba ensamblar el frontal, que había montado ya varias semanas atrás. La cosa empezaba a tomar su forma definitiva:

Uno de los trabajos más arduos y tediosos que tuve que realizar fue, sin duda, diseñar y realizar todo el cableado. Para lograr una mayor claridad en el montaje y la posibilidad de diagnosticar cualquier tipo de fallo con facilidad y rapidez, tiré la casa por la ventana y compré dos I-PAC. Uno lo asigné a los paneles laterales, y otro al panel frontal. Ambos I-PAC controlan los jugadores 1 y 2, aunque mediante cables diferentes, y se interconectan usando un cable de alargo PS/2 corriente. Cortar los cables a la medida, pelarlos, crimparlos con sus terminales, conectarlos a los botones y los mandos, y embridarlos y fijarlos para que no molestasen por el interior de la máquina me llevó varios días de aburrido trabajo. El resultado, vedlo aquí:

Fijáos en un par de detalles de la segunda imagen. En ella se ven las escuadras que atornillé en las juntas para reforzar el mueble, así como los tornillos que fijan el panel frontal de dos jugadores. También se ven los dos enganches, a izquierda y derecha, que instalé para fijar el tablero superior (se abren y se cierran metiendo el brazo por la puerta de las monedas).
En este momento había llegado a un punto en el que, a parte de la delicadísima instalación del monitor y del acomodo definitivo de los componentes del PC dentro del mueble, todo iba siendo cuestión de pulir detalles. Por ejemplo, los paneles de controles.
Al principio mi idea era usar el vinilo para imprimir los diseños, pero tras realizar varias pruebas vi que lo mejor era el papel fotográfico normal. Encargué cortar y perforar unos metacrilatos para los paneles pequeños (el panel grande ya venía con un plástico negro), y probé con varias combinaciones de colores. Aunque mi idea al principio era usar fondos azules, desentonaban con el aspecto del mueble, así que opté por el negro:

Encontrar un lugar donde me cortaran y perforaran a medida el metacrilato fue complicado, pero no tanto como localizar unas simples rejillas para cubrir los altavoces y ventiladores. Al final me las pidieron por catálogo en una tienda de electrónica, y por suerte eran precisamente tal y como las quería. Quizá os hayáis fijado en que los altavoces van montados en diagonal, para lograr el efecto más estereofónico posible jugando desde cualquier lado de la mesa; de esta forma tenemos un altavoz y un ventilador por cada lado. Otro detalle a tener en cuenta es que usé la típica espuma que viene con las placas base de PC para recubrir la cara interna de las rejillas de los ventiladores. De esta forma obtengo un aspecto estético inmejorable, algo de aislamiento acústico y, por el mismo precio, un excelente filtro para el polvo:

Antes de acometer la instalación del monitor, decidí acabar de instalar el resto de las partes internas de la “recre”: regleta de enchufes, placa base, fuente de alimentación y disco duro. Tras realizar diferentes pruebas, decidí que la mejor disposición era ésta:

La placa base está en la base, dejando la separación justa para que quepa, por detrás, el adaptador USB para un ratón inalámbrico y la antena Wi-Fi, y por delante (en la parte de abajo de la imagen), el cajón de monedas, que no aparece aquí pero que llega justo hasta el borde del ventilador.
A la derecha vemos los enchufes, la fuente de alimentación y, encima de ésta y sujeto a ella por medio de dos ángulos, el disco duro.
Y por fin llegaba el momento más temido por mí, el montaje del monitor. Por un lado, es una operación peligrosa, ya que no sabía si estaba totalmente descargado de electricidad, por lo que debía evitar tocarlo por cualquier otro sitio que no fueran las asas de sujeción. Por otro lado, encajaría de forma muy ajustada, y era posible que alguno de los componentes ya instalados tocara con él si no medíamos muy bien las distancias. Para este trabajo se necesitaban dos personas, y en esta ocasión fue mi amigo Agustín el que aportó su pericia “bricolajera” al proyecto.
Lo primero que hicimos fue cortar y agujerear unos tablones para calzar el monitor, de forma que la pantalla coincidiera con el hueco de la parte superior. Atornillamos y encolamos los listones al tablón trasero del mueble, con mucho cuidado de no atravesarlo, y luego la base del monitor a estos listones:

También usamos unos ángulos metálicos para sujetar el monitor al sobre de la mesa, de forma que el peso quedara bien repartido, y el monitor, bien seguro:

También fijamos con unas puntas el embellecedor que enmarca la pantalla del monitor, y por suerte, ¡todo encajó sin ningún problema! Toda una hazaña teniendo en cuenta que la separación entre los lados del monitor y los altavoces y ventiladores, al cerrar el mueble, es de escasos milímetros:

Ya sólo quedaban los detalles finales: un cristal templado que había encargado para cubrir el monitor y fijar una plantilla de lexan con el motivo de Galaga (encargada a ArcadeDepot, vedla en http://www.arcadedepot.com/IMAGES/Graphics/L_GCU.gif), y unos cantos de aluminio para embellecer los paneles de control individuales. Tuve que dibujar una plantilla sobre cartón para que me cortaran el cristal con las esquinas redondeadas al diámetro adecuado, y luego recortar con un cúter la plantilla de lexan para que casara con el cristal y con la madera. Todo ello sujeto al sobre del mueble mediante unos clips metálicos colocados en las esquinas:

Y aquí tenéis el resultado. A mí, por lo menos, me parece muy bonita:


Ésta es quizá la parte que menos me satisface del proyecto. Tras considerar todos los factores, incluyendo que estamos hablando de un hardware relativamente moderno que tiene escaso soporte en versiones antiguas de Windows, sólo me quedaban dos opciones posibles: Linux y Windows XP.
Estuve intentando encontrar alguna versión de Linux que me cargase lo mínimo durante el arranque, pero todas las que probé tardaban horrores, con lo que estaba claro que me tocaría recompilar el núcleo. Además, tampoco tenía una idea clara de cómo ocultar al máximo el entorno del sistema operativo, de forma que la máquina arrancase directa y rápidamente en el “frontend” de MAME. Los problemas se iban sumando, y al final opté por la solución más fácil: Windows XP.
Pero la principal decepción llegó al no poder usar AdvanceMame y AdvanceMenu, debido a que el controlador de pantalla necesario bajo Windows XP no puede usar mi combinación de placa base y tarjeta gráfica. No tengo esperanzas de que la gente de AdvanceMame desarrolle como es debido la compatibilidad de este software bajo Windows XP, que actualmente es nefasta usando hardware moderno (para mí esto es francamente incomprensible), así que busqué la mejor solución alternativa: Mame Plus con MameWah de “frontend”.
Si en un futuro cambio el disco duro o añado uno SATA de mayor capacidad (los dos que tengo actualmente son IDE), probablemente realizaré una nueva intentona con Linux, ya que sólo con AdvanceMame podré aprovechar al máximo las posibilidades de mi monitor.
Y hasta aquí, amigos, llega mi historia y la de mi recreativa. Espero que os haya servido para coger ideas o resolver futuros problemas, y espero no que os haya aburrido demasiado leerla hasta el final. Pero sobretodo, espero que si no tenéis aún vuestra propia “recre”, con esto os haya picado el gusanillo y que la hagáis realidad muy pronto.
YeSoD